Vitola de salida. Siglo II
Vitola de galera. Mareva
Largo: 129 mm.
Cepo: 42 (16,67 mm.)
Precio desconocido comprado en una cava en La Habana (Cuba), a día de hoy el coste en estanco español son 39,20 euros.
Fumado en el hotel Barceló Costa Ballena de Rota el 5 de septiembre de 2026.
Estoy en el jardín del hotel, con verde alrededor, el campo de golf al lado, el canto escondido de una cotorra argentina, ánades a lo lejos, lavanderas y jilgueros, tórtolas y palomas. Y doy fuego a este cogiba siglo II, el último ejemplar que quedaba en el humidor de aquel viaje a Cuba de mis padres hace ya tantos años. Hace mucha calor esta tarde de litoral gaditano, palmeras, verdes y azul vacaciones se ven y la brisa marina y salina acompaña esta fumada.
Miro la labor bellamente manufacturada, con algunas gamas cromáticas que nada tienen que ver con el aspecto inicial y que hace que la fumada sea aún más mítica. Tiene algún defecto en la capa fruto de los años y de algún incidente de humedad pasada en el humidor. La carga de tabaco es de 8,69 gramos, el apriete es esponjoso, la capa con algún defecto de mea culpa, pero estamos ante una gran labor.
Corto con guillotina Xicar que da un corte perfecto de la perilla, con algo más de tres cuarto del cepo, le doy el encendido con torch, despacio, girando y rotando para conseguir un anillo perfecto de quema y llegan los primeros aromas de cohiba, dulces, tostados, melifluas sensaciones en nariz. Doy la primera bocanada y es todo un espectáculo de sabor, llegan las primeras notas de dulzor mantecoso, con matices tostados, todo muy suave, y queda en el retrogusto notas de madera que a medida que avanza el tercio se hace más notorio. El aroma de este tercio es intenso y muy agradable, además estoy en soledad como a mi me gusta en esta sobremesa de este sábado del recién estrenado otoño, aunque la temperatura sea de pleno verano. La combustión que se inicia pareja, se torna dispareja a medida que avanza la fumada, intento la corrección sin ayuda. La ceniza es blanca con rodetes negros, de consistencia prolija y sin despeine.
Damos comienzo al segundo tercio con la ceniza aún presente y sin atisbo de caida de la misma. La fortaleza va ganando terreno, así como los sabores tornan a mas potente, aunque siguen las notas dulces, van ganando terreno la madera y llegan algunas puntas en boca y nariz de pimienta. Una vez iniciado el segundo tercio no tarda en caer la primera ceniza y deja un corte casi recto en la labor. La combustión se torna dispareja, el color de la ceniza se ennegrece, la fortaleza aumenta, pero el disfrute de la fumada es memorable.

















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