viernes, 26 de febrero de 2016

Sancho Panza. Coronas Gigantes. Julieta nº2. 1 de septiembre de 2013

     Sancho Panza. Vitola de Salida Coronas Gigantes. Vitola de Galera Julieta nº2. Cepo 47 (18,65 mm). Longitud 178 mm. 11,60 Euros.

     Cuando estuvimos en la cava buscando la serie etiquetada como Fuera de Serie lanzada por Habanos este año, encontramos esta Coronas Gigantes de Sancho Panza, una de las vitolas favoritas de los seguidores de la marca. Es un ejemplar el que tenemos entre las manos que se presenta elegante, prolijo en dimensión, que desde que lo tengo en el humidor lo he ido abandonando por fumadas más cortas y no veía el momento de dedicarle el tiempo largo y preciso que merece este cigarro puro, hoy es el momento. Este habano manufacturado de forma pareja, de Alta Regalía elaborado a mano con hojas de tripa larga de las vegas cubanas de Vuelta Abajo y discontinuado desde 2006, se presenta a la vista finamente vestido con una capa colorada clara, bien tratadas las venas que recorren el ejemplar, con una buena carga de tabaco y un torcido distinguido que acaba en una ejecución de la perilla correcta. Cuando lo tenemos entre las manos emociona la longitud del mismo, 178 mm que a priori garantizan una larga fumada, recorremos y palpamos delicadamente el habano que se presenta ligeramente seco, sin apenas restos oleosos que impiden que el recorrido sea suave y no tan áspero como al final es, al apriete presenta zonas esponjosas con otras de dureza excesiva, esperemos que esto no suponga problemas de tiro posterior. Un anillado sencillo que pasa casi desapercibido en la vestidura del habano, donde solo sobresalen las letras en color blanco, es una anilla de cuerpo central circular con fondo de marrón tabaco en la que se imprimen en letras blancas la marca “SANCHO PANZA” en el centro, acompañado en la parte superior “HABANA” y en la inferior “CUBA”, en los laterales de forma recta de mismo fondo de color marrón tabaco solo decorado con un fino recuadro de borde blanco en la que se insertan la leyenda a la izquierda “SELECCION” y a la derecha “DELAMONTE”. Tuve la suerte en la cava de contemplar el empaque completo en sencillo cajón habilitado con bello estampón del fiel escudero de Don Quijote, con disposición en una sola camada de 10 habanos, con una gama cromática muy similar excepto uno de los ejemplares que destacaba por un color más claro, estaba identificado el cajón con las iniciales SCO y fecha de manufactura junio de 2001, por tanto vamos a dar fumada a un habano con 12 años de antigüedad. Como viene siendo habitual en mis últimas fumadas el corte lo realizo con cortapuros de dos hojas de marca Xicar posterior al encendido, por lo que la fumada en crudo no la disfrutamos y mira que me gusta disfrutar de esos sabores primarios previos al encendido. El corte realizado resulta homogéneo, milimétricamente recto y con ligero desprendimiento de la perilla, rebajando algo menos de tres cuartos del cepo. El encendido se ejecuta con varilla de cedro previamente encendida con mechero Bic. Esta primorosa muestra de habano cuando lo acercamos a la nariz asomas aromas amaderados, dulzones, levemente florales y ligeramente especiados, todo un cúmulo de sensaciones en nariz.

   

















   De nuevo en mi lugar habitual, dispuesto cómodamente sentado, relajado, tranquilo y con ganas de disfrutar de una fumada que vaticino larga en el tiempo. Comienzo con el preenciendo de la varilla de cedro con el encendedor Bic, y acerco este Coronas Gigantes a la llama para darle el calor necesario, con mimo giro pausadamente hasta conseguir el aro de brasa deseado, necesito encender otra varilla, para finalizar el encendido dispongo de delicados movimientos de muñeca para lograr la homogeneidad del aro de brasa. Cuando el puro está correctamente encendido acerco el cortapuros a la perilla y realizo el corte para iniciar las primeras bocanadas de humo. Al comienzo de la fumada el tiro parece algo apretado, no hay una buena carga de humo en boca, podría ser causa del exceso de longitud, esperemos que mejore esta situación en el desarrollo de la fumada, por ello sitúo el tiro por debajo de la excelencia. Sin embargo, hoy es digna de mención la combustión totalmente homogénea, dando una ceniza de manual, con una de tonalidad gris clara, casi blanca con puntitas de color blanco más intenso, totalmente compacta, prolija, distinguida yo diría que incluso plausible, sin apenas anillados, sin escamas ni zonas despeinadas, como digo una ceniza manual, al caer la misma deja un resultado de forma totalmente plana. Se inunda la zona de un parsimonioso humo que da lugar a aromas en nariz de maderas secas, algo dulzones, aromas muy cubanos. Ya en el sabor destaca esas notas de salinidad propias de la marca, aunque sin llegar a ser predominantes en la fumada, se entremezclan con puntas de tostados, ligeros toques de semillas y ese retrogusto que va entre lo salino y lo dulce. En cuanto a la fortaleza podemos marcarla entre lo suave y lo medio, pero más tendente a la suavidad. Cabe destacar de este primer tercio la excelente combustión y que a pesar del tiro algo apretado, sin embargo libera una cantidad de humo muy aceptable en reposo que inunda la zona de un agradable y matizado aroma.


















Al comienzo del segundo tercio, justo previo a la caída de la ceniza, tomamos un trago de agua fresca natural de pozo, para disponernos de nuevo al disfrute, éste no es total porque el tiro como en el tercio anterior sigue estando apretado, muy lejos de la excelencia que ofrecen otras vitolas, con una carga de humo en boca escasa pero lo suficiente para percibir los matices de aromas y sabores. Al principio de este segundo tercio y aunque la ceniza cayó totalmente plana la combustión se hace algo dispareja, aguardo que en el desarrollo de la fumada se empareje, no siendo así por lo que le ayudo a la rectificación con el encendedor Bic, como en el tercio anterior de nuevo aparece ante nosotros una belleza en forma de ceniza, que se presenta de color gris claro, casi blanco, sin apenas anillado, con puntitas de tonalidad blanquecinas impolutas, prolija y compacta, al caer de nuevo la ceniza bien entrado el segundo tercio el resultado de la misma es la total planicie, buen indicador de la fumada. El aroma que inunda el espacio, a pesar de ser exterior nos devuelve de nuevo notas amaderadas muy aromáticas, ahora asoman recuerdos levemente especiados, algunos restos florales, todo armónico y conjuntado, todo un gusto para este sentido. Y en cuanto al sabor de nuevo acuden los acordes salinos, en muy buena sintonía con las notas amaderadas, con detalles más potentes de tostados y una levedad de nota especiada que queda presente en el retrogusto, ahora el dulzor del tercio anterior apenas está presente. En relación a la fortaleza aunque ésta se ve incrementada sigo situándola en el rango de suave-medio.











   Vamos a dar inicio al último y tercer tercio de este habano de longitud excelsa. Parece que el tiro ha mejorado al final, después de dos tercios de apreturas y escasa carga de humo en boca, ahora se torna el resultado y el tiro mejora notablemente y llega mayor amplitud de carga de humo, que hace las delicias del fumador. La combustión totalmente homogénea, de resultado parejo y uniforme, con una ceniza de manual, prolija, compacta, sin apenas anillas, tersa e incólume, da un resultado visual de tonalidad gris clara casi blanca, con pequeñas puntuaciones de intensa blancura, todo un espectáculo visual, cuando estamos a punto de dar por finalizada la fumada cae la ceniza con un resultado plano de la misma. Ahora el aroma se nota con mayor profusión, incrementado por la buena carga de humo blanquecino, denso y cremoso que dibuja serpenteantes hiladas en el aire, con matices amaderados penetrantes, notas levemente especiadas y desaparición total de los aromas florales y dulces. En boca la salinidad de los tercios anteriores aunque sigue presente, pero ahora con menor intensidad, se hacen presente notas más tostadas que ganan presencia en este tercio en detrimento de lo especiado y dulce, éste último totalmente inapreciable. La fortaleza de este ejemplar no ha variado apenas en el desarrollo de la fumada, salvo el incremento del segundo tercio, terminando tal como empezó en un grado suave-medio. Para aquellos que no apetezcan las fortalezas fuertes éste es un habano deseable.












     Y todo lo que empieza acaba, en este caso después de disfrutar y apurar esta fumada de una duración de 143 minutos, allí reposa este habano en el cenicero para su muerte digna, dejándole morir como marca el canon y la liturgia de la buena fumada, donde sobresalieron la impecable visión de una ceniza espectacular, los tonos salinos en el sabor y un aroma gratificante, una pena que el tiro fuera tan apretado y que la mejoría fuera ya alcanzando el tercio final. Para los que quieran una fumada larga y distinguida acudan a este Julieta nº 2 de Sancho Panza.




domingo, 25 de agosto de 2013

Cuaba. Tradicionales. Favorito. 25 de agosto de 2013

     Cuaba. Vitola de Salida Tradicionales. Vitola de Galera Favorito. Cepo 42 (16,67 mm). Longitud 120 mm. 6,80 Euros.

     Una agradable tarde pasé en mi última visita a la cava, departiendo un rato largo sobre tabacos, viajes, gastronomía y otras aficiones que emocionan al “bon vivant”. Tenía ganas de completar las reseñas del corto vitolario de Cuaba, habíamos reseñado ya la vitola de Exclusivos, y decidí adquirir este Tradicionales y otro Generosos, no pude completar la compra con el pequeñín del vitolario, el Divinos, quedando éste pendiente para la próxima visita. Este Tradicionales es un ejemplar como el resto del vitolario de Cuaba con exquisita forma de doble figurado, de manufactura impecable, una labor bien torcida con buena carga de tabaco de tripa larga cultivado en las famosas vegas de Vuelta Abajo, realizado por manos expertas que lo referencia un acabado magistral de la perilla y de su forma. A la vista se presenta con una preciosa capa que viste de un sugerente color colorado maduro sin variación de color en todo el habano, en las manos y recorrido todo el ejemplar sentimos un tacto aceitoso, con venas marcadas y bien tratadas, que dan al tacto una suavidad agradable, terminando con un apriete que es esponjoso, no presentando ningún tipo de dureza apreciable. Acompaña de forma elegante una elegante anilla, que dispone de una orla central elíptica de fondo vino burdeos, con grandes letras doradas y centradas “CUABA” y en la parte inferior y en menor tamaño con letras blancas “HABANA CUBA”, todo está terminado en borde dorado, en los laterales curvos con mismo fondo vino burdeos y borde dorado, se divida unas decorativas hojas en forma trilobuladas a ambos lados un ramillete de círculos tangentes entre sí, todos estos motivos en el elegante dorado que engalanan la anilla. Se presentan en empaque de cajón habilitado con dos capas de 12 y 13 habanos con separación de lámina de cedro. Está identificado el cajón con las iniciales PEL y fecha de manufactura mayo de 2002. Realizamos el corte después del encendido por lo que no podemos reseñar la fumada en crudo. El corte es realizado con cortapuros de dos hojas marca XICAR, con algo más de la mitad del cepo, siendo el resultado homogéneo, preciso, recto, y sin ningún daño en la perilla. Se realiza el encendido con varilla de cedro preencendida con mechero Bic. Este bello doble figurado cuando nos lo acercamos a la nariz en frio sentimos aromas dulzones, melifluos, levemente achocolatado, también levedad en las notas amaderadas.

   












 De nuevo en mi destino, cómodamente sentado, resguardado del viento, que hoy sopla más de la cuenta, pero se agradece porque el calor de la tarde es verdaderamente sofocante, fruto de ello es el sonido chirriante de una cercana cigarra que evidencia la temperatura estival. Preenciendo la varilla de cedro con el encendedor Bic, y acerco este Cuaba a la llama con la distancia necesario para que apenas toque la llama pero logrando el encendido con el calor de la misma, voy ligera y pausadamente girando el habano, hasta conseguir el anillo de brasa deseado, por último finalizo el encendido con movimientos de muñeca para lograr la homogeneidad del encendido, decir que este encendido es más dificultoso y complicado que los puros parejos por su estrechez en la cabeza. Cuando he logrado el encendido deseado, acto seguido acerco el cortapuros a la perilla y realizo el corte. Aún no he tomado la primera calada y la zona se llena de un aroma típicamente de Cuaba, creo que es uno de los aromas más exquisitos y reconocibles del vitolario de habanos. En el inicio de la fumada el tiro se sitúa por debajo de la excelencia, a pesar de ello la carga de humo en boca es aceptable. La combustión inicial se muestra homogénea, con una ceniza de tonalidad con tramos de gris claro entremezclados con tramos de gris más oscuro, con anillos algo gruesos de color negro y algunas zonas escamadas y despeinadas, en este primer tercio no cae el bloque de ceniza. Siguen llegando aromas en nariz exquisitos, si me permiten “cuabeños” con recuerdos amaderados, dulzones, empíreos como pan recién horneado, toda una golosina para la nariz este aroma. En el sabor destacan notas empíreas, tostadas con retrogusto dulzón, que hacen las delicias del fumador. La fortaleza la situamos en un rango de la gama suave-media.

   






 Entramos en el segundo tercio, iniciamos la parte central del cepo, creía yo que el tiro al llegar a esta zona mejoraría pero no ha sido así y queda por debajo de la excelencia, aunque no es escaso pero si te hace estar muy pendiente de la fumada, para evitar algún que otro sobresalto: La combustión en el final del tercio anterior tuvo que rectificarse con bic, porque se tornó algo dispareja y afeaba esto el desarrollo de la fumada, ahora permanece homogénea, puede ser que el viento reinante dificulte el desarrollo parejo de la combustión de este maravilloso y distinguido ejemplar. La ceniza se torna de tonalidad grisácea blanquecina, desaparecen las escamas anteriores, dando paso a una conformidad más lisa, con anillos concéntricos, al caer esta prolija ceniza, casi la mitad del habano queda un resultado plano con ligera forma cónica, que placer ver esa enorme ceniza reposando en el cenicero. De nuevo me asombra el aroma, es una unión de aroma-Cuaba que siempre irá presente en mi memoria, a las características anteriores de madera, empíreos y dulzones, llegan ahora reminiscencias especiadas, recuerdos acanelados y de nuez moscada, maravilloso momento. En el sabor se acompleja en el retrogusto y no permanece tan patente el dulzor anterior, siguen presente los tostados y los empíreos, pero ahora llegan notas especiadas que dan una evolución al recorrido de la fumada. Aumenta la fortaleza en la fumada y se sitúa en el rango medio.
  





 Bebo y me enjuago las papilas gustativas con agua fresca de pozo para el inicio del último y tercer tercio de este doble figurado de Cuaba. Al caer la ceniza en el tercio anterior, el tiro gana enteros, pero no llega a situarse en el entorno de la excelencia, y aunque ahora tenemos momentos de inhalaciones con mayor carga de humo en boca, que hace más placentera la fumada, peca en sí la fumada de escasez de tiro, sin llegar éste a tener apreturas ni molestias en la calada. La combustión permanece homogénea con ligeras rectificaciones, que realizo para ver más vistoso el desarrollo, volverá a caer la ceniza casi al final de la fumada, y ya permanecerá incólume hasta la muerte digna de este ejemplar, con una tonalidad gris clara con anillos de tonalidad más oscuras y algunas zonas de ligeros despeines. De nuevo el aroma emociona la fumada, llegan con más notoriedad las notas especiadas, y con menor presencia de las maderas, los empíreos y el dulzor. En boca también se hacen más notorias y presentes los especiados en detrimento del dulzor, que queda mucho más liviano en el retrogusto. La fortaleza no aumenta y queda en un grado medio, disfrutable esta fumada que lleva un tiempo de 91, apurando el habano hasta su reposo definitivo en el cenicero.









     Este habano es plausible y meritorio, aunque hemos esperaba algo más en el tiro y la combustión, no podemos decir lo mismo del aroma y el sabor que es totalmente sobresaliente, volveré siempre a Cuaba cuando quiera asegurarme del deleite y regocijo de un aroma y de un sabor inconfundible. Totalmente recomendable desde el momento de su adquisición en la cava, pasando por su presencia en el humidor y el disfrute pleno con esas dos características memorables que reseño.